Arquitectura civil

Yacimientos arqueológicos

Arqueología briocense

La arqueología brinda la oportunidad de añadir a Brihuega un horizonte que complementa la belleza natural de este lugar y que cautiva al residente y al visitante.

La huella del pasado la podemos ver aquí, en estos restos de construcciones tradicionales que se encontraban frente a la antigua puerta principal a Brihuega (Arco de San José o Puerta del Juego de Pelota), ahora detrás de la Plaza de Toros. De baja altura, piedra en sus muros y tejas cóncavas de color beige claro alternaron usos habitacionales y agrícola-ganaderos.

Ventana arqueológica Cacharrerías / Arco de Cozagón

Nos situamos junto al camino de Toledo, en un entorno rodeado en aquel entonces de arboledas y de verdes huertas que salvaban el desnivel mediante bancales a modo de jardines colgantes, recorridos por canales de agua abundante, fresca y limpia, cuyos orígenes se remontarían a época romana.

En cambio, las construcciones son los restos de espacios humanos funcionales durante los siglos IX d. C. al XIII, que se abandonan en el siglo XIV. Son edificios bajos de una sola planta o planta y cámara superior, pertenecientes a un barrio periférico a la entrada del castillo. Este tipo de arquitectura es muy versátil durante la Edad Media, por lo que tendría diferentes usos a lo largo del tiempo: habitacional, de desarrollo de actividades gremiales, talleres, almacén o cobertizo de animales de tiro.

En el siglo XIV d. C. se convierte en tierra de labor de secano (cereal y/o legumbres) dentro de una zona ya amurallada, uso que llega hasta mediados del siglo XX.