Castillo, murallas y puertas

Murallas

1.5 Km

Las murallas de Brihuega constituyen uno de los conjuntos defensivos más importantes y mejor conservados de la provincia de Guadalajara. Rodeaban gran parte del casco histórico de la villa y formaban un complejo sistema de protección vinculado al castillo de la Piedra Bermeja y a la importancia estratégica que Brihuega tuvo durante la Edad Media. Existen referencias documentales a la muralla desde finales del siglo XII, aunque parte de sus estructuras pudieron tener antecedentes anteriores vinculados al periodo andalusí.

El recinto amurallado fue desarrollado principalmente entre los siglos XII y XIII, coincidiendo con la consolidación de Brihuega como señorío de los arzobispos de Toledo. La fortificación protegía la población, controlaba los accesos a la villa y aprovechaba la complicada orografía del valle del Tajuña como elemento defensivo natural.

Actualmente se conservan importantes lienzos de muralla distribuidos por distintos puntos del municipio, además de varias puertas históricas que permitían el acceso al recinto. Entre las más destacadas se encuentran la Puerta de la Cadena y el Arco de Cozagón, consideradas dos de las entradas monumentales más representativas de Brihuega.

A lo largo de los siglos las murallas sufrieron diversas transformaciones y daños, especialmente durante conflictos bélicos como la Guerra de Sucesión Española. En la Batalla de Brihuega de 1710 parte de las defensas fueron atacadas y utilizadas con fines militares durante el enfrentamiento entre las tropas británicas y el ejército franco-español.

En los últimos años se han desarrollado importantes actuaciones de restauración y consolidación patrimonial que han permitido recuperar distintos tramos del recinto defensivo y mejorar su conservación. Estas intervenciones forman parte de los proyectos de puesta en valor del patrimonio histórico de Brihuega.