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Iglesias y conventos

Iglesias San Felipe

La iglesia más bella de Brihuega

La Iglesia de San Felipe es, sin lugar a dudas, la más bella de Brihuega. Fue construida en el primer cuarto del siglo XIII, en estilo protogótico o románico de transición y características basilicales.

En su fachada occidental puede apreciarse la regularidad de formas y la belleza de su portada principal, situada entre dos magníficos contrafuertes y coronada por tres rosetones. Al sur se encuentra otra puerta, más sencilla.

El interior ofrece una autenticidad y elegancia medieval excepcionales. Consta de tres naves, la central más alta, separadas entre sí por cinco arcos sostenidos por esbeltas columnas con extraordinarios capiteles florales. El presbiterio es rectangular y el ábside semicircular, cubierto por una cúpula de cuarto de esfera. Desafortunadamente, conserva dos pilas de agua bendita, una antiquísima y otra de factura clásica, y una esplendorosa pila bautismal.

La torre es octogonal y no está totalmente unida al templo, pues fue construida aprovechando uno de los torreones de la muralla. En su arco de acceso se encuentra el escudo del arzobispo Ximénez de Rada.

La recuperación de su extraordinaria belleza inicial

Esta iglesia ha sido remodelada en varias ocasiones a lo largo de su historia. En el siglo XVI el cardenal Tavera mandó hacer junto al presbiterio una capilla hoy desaparecida. En el asalto de 1710 sufrió graves destrozos y en la madrugada del 26 de noviembre de 1904 se produjo en ella un pavoroso incendio. Durante la guerra civil fue almacén o granero de piensos y en 1943 se derrumbó la techumbre.

Afortunadamente, la Dirección General de Bellas Artes llevó a cabo una magistral reconstrucción del templo, que fue reinaugurado por el Sr. Obispo de Sigüenza-Guadalajara D. Laureano Castán Lacoma con una misa concelebrada el 8 de diciembre de 1968.

Desde entonces, esta joya de Brihuega puede ser contemplada y admirada tal y como salió de las manos de los canteros medievales, libre de los aditamentos añadidos con el paso del tiempo y con toda su prestancia y hermosura originales felizmente recuperadas.