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Fuentes de los Doce Caños

El lavadero de “la Blanquina”

La Fuente de los Doce Caños, también denominada “Fuente Blanquina”, es la más famosa y una de las más antiguas fuentes de Brihuega. Ya se hacía mención a ella en algún documento del siglo XVI.

Antiguamente, las mujeres del pueblo lavaban la ropa y fregaban los cacharros en “Los Pilancos”, junto a las Eras del Agua, aprovechando el agua de un arroyo que surgía en el barranco de Valdeatienza, canalizado y acondicionado para tal fin.

El lavadero que existe a espaldas de la Fuente Blanquina, está formado por tres pilones de piedra. Fue construido sobre uno anterior, conocido como “La Boquera”. Su inauguración, en diciembre de 1905 fue de gran utilidad pues, aunque por aquel entonces no estaba techado, permitía a las mujeres lavar de pie, en vez de rodillas como habían tenido que hacer hasta entonces.

Por los doce caños de esta fuente y del lavadero, brota agua fresca y rica proveniente de un manantial y, según la tradición, la moza que beba de todos ellos encontrará novio.

El agua, riqueza de Brihuega

En Brihuega, situado en la vega del Tajuña repleta de manantiales y arroyos, el agua brota por multitud de fuentes durante todas las épocas del año, dando un sonido de fondo característico a este pueblo.

Antiguamente, doce fuentes se repartían por el casco urbano y otras cinco, situadas a las afueras, saciaban la sed de los visitantes en el camino. Muchas de ellas tomaban los nombres del lugar en que se asientan, como la de Valdeatienza, mientras que otras conmemoraban acontecimientos, como la de la Princesa o la de Quiñoneros.

Los manantiales de Brihuega eran utilizados en tiempos remotos como fuentes y abrevaderos, perfeccionándose su aprovechamiento en la época de los musulmanes. En la Edad Media abastecían a los baños públicos, recogiéndose las normas de utilización de los mismos en el Fuero de Brihuega de 1242 otorgado por el arzobispo D. Rodrigo Ximénez de Rada. Posteriormente, en el siglo XVIII, algunas familias hicieron llegar a sus casas el agua de manantiales considerados como propios.

Hoy en día, el agua y las fuentes son emblema y orgullo de Brihuega.