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La Fuente de la Blanquina, conocida popularmente como Fuente de los Doce Caños, es uno de los lugares más emblemáticos y fotografiados de Brihuega. Situada junto a la antigua Puerta de la Cadena y el Parque María Cristina, constituye una de las principales señas de identidad de la villa y un ejemplo del estrecho vínculo que Brihuega ha mantenido históricamente con el agua y sus numerosos manantiales.
Su existencia está documentada al menos desde el siglo XVI, apareciendo mencionada en escritos de la época. El agua brota de manera constante a través de doce caños alimentados por un manantial natural, cuyas aguas han abastecido durante siglos a vecinos y visitantes.
Junto a la fuente se encuentra el antiguo lavadero municipal, formado por tres grandes pilones de piedra. Durante generaciones fue un importante punto de encuentro para las mujeres de Brihuega, que acudían aquí para lavar la ropa y realizar muchas de las tareas cotidianas relacionadas con el agua. El lavadero actual fue inaugurado en 1905, mejorando notablemente las condiciones de trabajo de quienes lo utilizaban.
La fuente está rodeada de una de las leyendas más populares de la localidad. La tradición asegura que la moza que consiga beber agua de los doce caños encontrará novio. Este curioso dicho popular ha pasado de generación en generación y sigue siendo una de las anécdotas más conocidas entre los visitantes de Brihuega.
Durante la Guerra Civil Española, tanto la fuente como el lavadero sufrieron importantes daños. El conjunto fue posteriormente reconstruido por los vecinos, recuperando su aspecto tradicional y manteniendo uno de los espacios más queridos del patrimonio briocense.
Hoy en día, la Fuente Blanquina continúa siendo uno de los rincones más representativos de Brihuega. El sonido constante del agua, la belleza de su entorno y la presencia del histórico lavadero convierten este lugar en una parada imprescindible para quienes desean descubrir la esencia del llamado Jardín de la Alcarria.