Arquitectura civil

Escuela de Gramáticos

0.7 Km

Junto al costado izquierdo de la puerta de Santa María se encuentra una vivienda que fue fundada como casa de gramáticos a inicios del siglo XVII por Juan García Barranco, indiano briocense que habiendo hecho fortuna en América pensó en cómo ayudar a sus paisanos y financió la construcción de este edificio para enseñar a leer y escribir a los niños pobres de la villa, además de impartir latín y humanidades.

Dejó rentas para dos profesores y hasta veinte alumnos y curiosamente las clases empezaron el año en que fallecía en México su fundador.

A pesar de la interesante iniciativa esta no cuajó entre los briocenses y a pesar de los esfuerzos de los directores por convertirla en instituto y tener más alumnos éstos no dieron los frutos deseados.

Juan García llegó a ser designado alférez y regidor de la ciudad de Puebla de los Ángeles donde introdujo el culto a la Virgen de la Peña, Patrona de Brihuega.

El edificio actual es una representación mínima de lo que fue la escuela cuyo solar hoy ocupan huertos y jardines pegados a los viejos muros de la muralla del s. XIII. La casa es de planta cuadrada y de sencilla factura. La fachada es de mampostería con vanos enrejados y cuyo elemento más destacado es un arco de medio punto. Tuvo diferentes usos y propietarios tras su cese como escuela ya en el s. XVIII.

Sirvió como casa de los alguaciles del cementerio en el siglo XIX y en el XX va a tener un nuevo resurgir de la mano de una nueva propietaria: Margarita de Pedroso, que la compró y rehabilitó además de poner en valor varios monumentos de Brihuega mediante la Asociación “Amigos de Brihuega”.

Margarita va a respetar el alma del edificio mejorándolo con algunas intervenciones. Junto a la casa va a abrir un nuevo garaje pero respetando la mampostería de toba. En el interior del jardín trazará un nuevo arco aprovechando parte de los muros de la vieja escuela y convertirá las huertas en un encantador prado de césped presidido por una noguera y un laurel centenario.

El último propietario de la casa fue Manuel Leguineche, afamado reportero de guerra que viviendo en Madrid visualizó La Alcarria como lugar de descanso y contacto con la naturaleza. Su afición a la caza le introdujo en el pueblo de Cañizar donde compró casa en mitad del monte. Después conoció Brihuega y los antecedentes de esta casa y decidió adquirirla. Así la historia en torno a las humanidades continuó celebrándose en ella, celebrándose encuentros de literatura, charlas, etc. y donde Manu creó una completa biblioteca y estudió desde donde escribió alguno de sus últimos libros como “La Felicidad de la Tierra”, donde retrata sus años por estos pagos, feliz con la sencillez que ofrece el día a día en este rincón con vistas al Tajuña.

Pl. de Manu Leguineche, 4