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En la calle de las Armas, en su primer tramo tomado desde la calle Mayor, podemos encontrar un magnífico ejemplo de arquitectura civil briocense del siglo XVIII, la conocida popularmente como la casona de los Gómez. Esta casa toma el nombre, por el que se la conoce en la actualidad, de su propietaria en las primeras décadas del siglo XX, Ángela Gómez Marlasca. Sin embargo, sus orígenes se remontan a mediados del siglo XVIII. En esos momentos la villa conoce un período de esplendor, producto de la implantación de la Real Fábrica de Paños en 1750.
A la presencia en la villa de un pequeño grupo de hijosdalgo de origen agrario se unieron otros hidalgos, que adquieren tal condición tras labrar una buena posición económica por sus negocios de origen industrial o comercial, cuyas casas se ubicaban en el eje urbano que parte de la calle Alcacería (actual Virgen de la Peña) y recorre la plaza del Coso, calle de la Plaza o de las Tiendas (actual Mayor) y calle de las Armas hasta llegar a la plazuela de Herradores.
Uno de estos industriales, Juan de Brihuega y Río, edificó a mediados de siglo XVIII la casona que hoy conocemos como de los Gómez. Brihuega y Río perteneció a una familia, su padre Fernando y su tío Juan, dedicada al comercio de paños y cueros a gran escala, con ramificaciones en el puerto de Lisboa. Juan de Brihuega y Río se dedicará al comercio al por mayor de cueros al pelo de Indias, en rama, cera y otros géneros. Fue factor y veedor de la Real Fábrica de Paños, mayordomo del Arzobispado de Toledo en el partido de Hita y ocupó un sinfín de cargos municipales: corregidor interino, teniente de corregidor, regidor, alcalde de la Santa Hermandad, alcaide de la fortaleza de la villa, etc.
Casado con Alfonsa López, tuvieron cuatro hijos: Antonio, María Inés, Juana y Paula. Poseedor de una notable fortuna su deseo fue poseer un título nobiliario, obteniendo el de Conde del Sacro Colegio y Caballero de la Espuela de Oro, por provisión del Nuncio de Su Santidad. La Corona le desposeyó del mismo, pues solo a ella le correspondía otorgar títulos nobiliarios, pero a finales de 1755 fue restituido como hijodalgo.
Su casa solariega se construyó sobre un solar de 15 varas castellanas de ancho por 18 de fondo. La puerta principal da a la calle de las Armas y la trasera a la plazuela de las Bernardas o Jardinillo, en su tramo que hoy se conoce popularmente como la carretera. En su parte baja costaba de dos salas, una bodega con sus vasijas, dos cuevas y caballerizas; en el primer piso, un recibidor, tres salas y un cuarto, con cinco alcobas; dos cocinas y dos despensas; en el segundo, un recibidor, seis aposentos, pajar, cámara y desvanes.
Destaca su portada de piedra con un profundo almohadillado con dovelas de gran relieve que provoca efectos de claroscuro, y alcanza al balcón volado, también de piedra, con antepecho de forja. El ayuntamiento de la villa concedió licencia para construir el balcón el 30 de abril de 1756. La balconada presenta en su parte inferior, en ambos lados, sendos aletones curvos y en su parte superior dos escudos nobiliarios de la familia, profusamente rodeados de decoración vegetal. El blasón heráldico de la izquierda de la portada es casi igual, excepto un cuartel, al que se conserva en los exteriores de la capilla de Juan de Brihuega y Río en la iglesia de Santa María de la Peña.
Un medallón, rodeado de decoración vegetal y cornucopia, remata la parte superior central, en la que contenía una inscripción, borrada por el paso del tiempo.