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El 12 de junio de 1965 se inauguró la plaza de toros La Muralla, proyecto fruto de la pasión por Brihuega y por la tauromaquia del empresario Jesús Ruiz Pastor, al frente de la Promotora Briocense. En el que alternaron las máximas figuras de la época: Paco Camino, Andrés Hernando y Manuel Benítez “El Cordobés”. Los años posteriores conocieron tiempos brillantes junto con períodos de decadencia, de los que resurgió en la década de los años 90.
Uno de los eventos taurinos que provocaron que La Muralla volviera por sus fueros y se convirtiera en punto de atención del mundo taurino en los primeros compases de la temporada, fue, es, la llamada Corrida de Primavera. El 11 de abril de 1999, de la mano del empresario Maximino Pérez, se dio en La Muralla un cartel de lujo para los diestros Juan Antonio Ruiz “Espartaco”, José Tomás y Julián López “El Juli”. En el cartel se anunció la corrida como la tradicional corrida de primavera, aunque como tal era la primera vez que así se denominaba. Maximino Pérez consiguió llenar la plaza y que Brihuega fuera el centro de atención del mundo taurino, ya que a la importancia del cartel anunciado se unió la presencia en las barreras y tendidos de la plaza de reconocidos rostros famosos de la actualidad social del país.
La idea de Maximino Pérez triunfó y desde entonces, durante el mes de abril, se celebra, ahora ya si, la tradicional Corrida de Primavera. El rey emérito Juan Carlos I asistió desde una barrera de la plaza a su 50 aniversario, una lluviosa tarde de 11 de abril de 2015, en la que se celebró la Corrida de Primavera, en la que alternaron los maestros Enrique Ponce, Morante de la Puebla y José María Manzanares. Durante todos estos años, de la mano de diversos empresarios como José Luis Viejo o la Casa Matilla, las máximas figuras del torero que se puedan imaginar han trenzado el paseíllo en La Muralla, convirtiendo a Brihuega en un hervidero de aficionados y visitantes que llenan de color y alegría las calles de la villa.